Interferencias.

interferenciasMientras ordeno unos papeles que se cogían polvo en los rincones de mi habitación veo de soslayo algunos fragmentos televisivos. Hago tres apuntes a vuelapluma.

En el programa Enfoque de La 2 hablan de racismo e inmigración. Quizá no deberían sorprenderme tres cosas que allí se ha visto:
A. De lo que más se ha hablado es del “peligro terrorista islamista”

B. Amando de Miguel es un perfecto … Declaro aquí mi odio por este personaje.

C. Trinidad Jimenez le ha dicho al sujeto citado con inmediata anterioridad que quería “manifestar la contrariedad con su opinión, que por supuesto es respetable”. Pasaremos por alto que la buena señora no habla demasiado bien y su vaciedad de oficio pero ¿por qué le parecen respetables unas opiniones racistas y repugnantes? El durante años sociólogo de cabecera de la opinión pública española había escupido algunos de sus habituales “exabruptos educados” contra “los mulmanes”, así, a “grosso modo”. Sigue leyendo

Publicidad contextual cuestionable.

Parece ser que el UMP, partido del Sarkozy ha comprado ciertas palabras de Adsense, la publicidad de Google. Para quien no sepa como funciona esta publicidad (la que veis a la derecha al buscar) tu pagas para salir en ese espacio reservado cuando alguien introduzca la palabras que te interesan ¿Qué palabras han comprado ellos? “racaille”, “banlieue” “cités”, “émeutes”, “voitures brûlées” “violences”. (chusma, suburbios, ciudades, disturbios, coches quemados, violencias).

Vía.

Presentación de “Así fue”. Una velada agradable.

He tenido esta misma tarde el placer de asistir en la SGAE a la presentación del libro “Así fue”, la biografía de Arzalluz salida de la garganta del protagonista y de las manos de Javier Ortiz. ¿La SGAE? ¿Arzallus? Dirán muchos conocidos y desconocidos prejuiciosos con no poco extrañamiento.

En cuanto a la SGAE basta mirar las hemerotecas de este modesto caserón para saber de mi poco aprecio por esta asociación en particular y por la filosofía que sustenta las teorías del copyright en general. Sin embargo el acontecimiento ha sido allí y el salón no es ni mejor ni pero que cualquier otra tramoya. Por cierto el interior del edificio incluso mejora la arquitectura exterior de este particular palacete madrileño. En cuanto a Arzalluz no es que sea uno de mis políticos de cabecera pero mis allegados conocen sobradamente mi manía por no fiarme de las habladurías oficiales y cierta inclinación por atender al lapidado. Esto hace tiempo que me llevó a cultivar una gran curiosidad por el personaje y una predisposición decidida a escuchar lo que él dice en lugar de lo que dicen que dijo.

El acto ha sido de lo más interesante. Los presentadores han sido el propio Javier Ortiz en calidad de coautor y editor, Iñaki Anasagasti y Julio Anguita. El propio Arzalluz ha cerrado la tanda de intervenciones con el número estrella. Como correspondía. Anasagasti ha estado simpático y conciso; Anguita en su línea: no se calla ni debajo del agua (le echo mucho de menos); Javier ha ejercido de maestro de ceremonias y, aunque lo ha intentado, no ha podido esconder cierto engolamiento de papá en una graduación. Arzalluz se ha ido poco a poco sintiendo a gusto, ha empezado a hablar con sentimiento, con cierta nostalgia incluso. Sinceramente me gustaría que más de uno que conozco hubiera estado allí, cuanto menos se hubiera sentido desconcertado ante sus niveles de sensatez.

Arzalluz es una figura destacada de aquello que han convenido en que conozcamos como La Transición. Sucede once de cada diez veces que cuando se juntan veteranos políticos de aquellos momentos y se ven en su salsa, sin una audiencia televisiva, reflexionan en voz alta sobre el alcance de los pactos a los que se llegó en este país: parece un lamento común el “hicimos lo que pudimos, no fue todo lo que hubiéramos querido pero…”. Resulta curioso que ellos se muestren conocedores de las cojeras del avatar histórico (aunque, ojo, desarrollen la defensa de la autojustificación) y sin embargo se haya impuesto un clima de peloteo total y una prohibición implícita de criticar aquel proceso que está en los altares.

La tarde terminó de hacerse noche alrededor de unas cañas, intentando arreglar el mundo y censurar nuestras ganas de estrangular a algún que otro político. Una gozada oigan.

¿Lucha de clases?

Este post lo he redactado a “matacaballo” como respuesta a un comentario de mi buen amigo Antonio. Dada la longitud de la respuesta y que no he escrito sobre el tema ningún post (la verdad es que quería esperar un poco y hacer un artículo más sosegado pues el tema me apasiona), he decidido situarlo en la parrilla de salida. Sé que el tono es muy informal y hasta puede resultar descuidado. Ya he avisado.

Hombre Antonio, gentes pobres contra gentes ricas (espero que la simplificación no llegue a la caricatura). Eso es a grandes rasgos lucha de clases. ¿Lucha de sociedades, culturas y civilizaciones? ¿Por qué? No todos los que se han levantado son de una misma etnia, ni de una misma cultura, pero sí son todos pobres. Por cierto también son todos franceses. Me repugnan los análisis racistas que estamos escuchando estos días, hablando de “inmigrantes”. Si el nieto de un emigrante no es un francés tampoco yo soy español (mi madre no nació en este país). Sigue leyendo