La memoria de los peces.

Es bien sabido que la memoria de los peces da para suspiro y medio, y tal parece últimamente también la de la ciudadanía. Ya nadie se acuerda da la guerra ¡y eso que no ha terminado! Nadie se acuerda de los motivos que nos llevaron a una huelga general hace pocas fechas; se ha olvidado la muerte de José Couso, excepto un puñado de compañeros que siguen en pie de guerra; los escándalos del PP apenas son nombrados (GESCARTERA, los que afectan a Rato, del AVE de Lleida…). Nuestra indignación es sólo un “flash” y nuestro perdón bíblico.

Nos convertimos a pasos forzados en pececillos que miran al interior de la pecera televisiva con ojos de besugo. Nos ofrecen, con la mayor de las conciencias, formatos predigeridos y hasta vomitados que no nos permiten mayor participación y esfuerzo que la del eructo indolente a lo Homer Simpson. He notado que, por la falta de costumbre sin duda, me cuesta más sentarme a ver una buena película o programa que requiera un ápice de mi atención. Esta es la vía para convertirnos en hombrecillos inertes, alienados por el opio catódico. Y sin memoria para que no se lo reprochemos.

Moore es “como del PSOE”

Leo en la bitácora de Magda Bandera un artículo de Robert Jensen en Counterpunch criticando Fareinheit 9/11, la que considera entre otras cosas una “mala película”.

No plantea el artículo que Moore sea racista pero sí que subconscientemente plasma actitudes que lo son y que entiendo tienen que ver mucho con el simplismo y un etnocentrismo occidentalista. Y vuelve a ser el simplismo la causa de que el autor critique el análisis de la cinta, la hipótesis de Moore acerca de que los intereses personales de que la familia Bush y su entorno están detrás de las invasiones de Afganistán e Irak, pasando por encima de causas de un mayor alcance estructural, que van desde implicaciones tan demócratas como republicanas, hasta otras de un mayor arraigo en la idiosincarasia de la política exterior norteamericana en la Historia. También le parece a Jensen una omisión grave el de no hablar de Israel refiriéndose a la política en el Oriente medio, y centrarse sólo en Arabia Saudí, tanto como el no referirse al embargo de la administración Clinton a Irak, saltando del apoyo de la era Reagan a los gobiernos ahora atacados al actual gabinete. En otros aspectos considero que el autor del artículo, que según ha avanzado en la escritura se ha subido a un púlpito de superioridad respecto de la película (como si esta no fuera otra cosa que eso: una película) da por sentadas las razones de la invasión de Irak(la consabida causa energética) despreciando sin mayores argumentos el mercantilismo de la guerra que al parecer defiende la cinta de Moore y olvidando otros factores nada desdeñables como los geoestratégicos. Cae en los mismos errores de análisis que Moore entonces.

Robert Jensen critica a Moore por superficial, al fin y al cabo lo único que busca es echar a Bush mediante el voto. Moore es del PSOE se podría decir. Muchas de sus críticas me parecen correctas, otras simplemente no debieran hacerse a una película panfletaria(en el mejor sentido) como si de refutar un artículo científico se tratase. En cualquier caso aún no he visto el documental, ya os contaré mis impresiones cuando lo haga. De momento para quien quiera conocer más a cerca de Moore en facetas personales dejo el enlace de su recién estrenada bitácora.